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Fibrosis quística y fisioterapia

La fibrosis quística es una enfermedad genética que se manifiesta desde el momento del nacimiento y se caracteriza por un mal funcionamiento de las glándulas de secreción externa del organismo. Afecta principalmente a los pulmones, el páncreas, el hígado, los intestinos, los senos paranasales y los órganos sexuales.

La enfermedad va a producir gran cantidad de mucosidad que va a taponar los pulmones creando problemas respiratorios y favoreciendo la proliferación de bacterias, lo cual puede provocar infecciones repetidas y daño pulmonar severo.

El tratamiento desde la perspectiva fisioterapeutica de la fibrosis quística se basa principalmente en un programa de ejercicios que mejore la capacidad física y la calidad de vida, y por otro lado el uso por parte del profesional de técnicas de fisioterapia respiratoria.

El objetivo va a ser tanto ayudar a expulsar las secreciones para evitar así las infecciones y el daño pulmonar, como mejorar la disnea mediante el ejercicio controlado y técnicas de relajación y respiración controlada.

Es obligado y fundamental empezar cuanto antes la fisioterapia respiratoria, se debe instaurar desde el momento del diagnóstico aunque el paciente esté asintomático. Los ejercicios respiratorios deben ser enseñados a la familia en un principio, ya que deben ser realizados tanto en consulta como de manera domiciliaria para evitar la acumulación de secreciones. A partir de los ocho años la persona afectada tiene que ir conociendo las técnicas para ir practicándola de forma supervisada hasta que el paciente pueda realizarlas de forma autónoma, aunque el fisioterapeuta revisará periódicamente las técnicas.

Entre las técnicas a usar existen tanto técnicas manuales como instrumentales. Dentro las técnicas manuales tenemos las técnicas activas y las técnicas pasivas:

  • En las técnicas activas es el paciente el que las realiza y se dividen en respiraciones forzadas y ciclos activos de técnicas respiratorias.
  • Las técnicas pasivas son realizadas por otra persona. Algunas a destacar son: el drenaje postural, vibraciones y la estimulación de la tos.

Las técnicas instrumentales más utilizadas son vibraciones mecánicas tanto externas como internas, sistemas PEP (presión expiratoria positiva) y sistemas de ayuda inspiratoria. Las técnicas instrumentales deben usarse como un complemento y nunca pueden usarse como tratamiento único, ya que se consideran un tratamiento auxiliar de las técnicas manuales.