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Artritis reumatoides. Fases y tratamiento

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica cuyo origen no se conoce y que afecta a distintos órganos. Se caracteriza principalmente por una inflamación continua y persistente del líquido sinovial. Esta inflamación crónica va a provocar la destrucción del cartílago articular y la deformación de estas.

La artritis reumatoide va a afectar al estado general del paciente pudiendo repercutir en el pulmón o las vísceras.

Nos encontramos con tres fases en el desarrollo de la enfermedad:

  1. Fase Aguda o inflamatoria: Aparece un cuadro clínico caracterizado por la presencia de dolor, inflamación articular y limitación de la movilidad.
  2. Fase proliferativa(subaguda): La intensidad del dolor disminuye, pero aumenta la deformidad articular.
  3. Fase crónica: Las deformidades se quedan fijas, van a aparecer por ejemplo desviaciones cubitales en los dedos de las manos o contracturas en flexión de rodillas. Aparecen las manifestaciones extraariculares con afectación principalmente en los pulmones.

El diagnóstico puede ser difícil en sus etapas iniciales ya que la clínica son las mismas que las de otras enfermedades, en la exploración física se comprueba si existe hinchazón, enrojecimiento y calor en las articulaciones, en cuanto al tratamiento médico, en la actualidad no existe cura para la artritis reumatoide aunque existen una serie de fármacos que actúan principalmente sobre los síntomas, estos son los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE), esteroides, fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad y los agentes biológicos.

El tratamiento fisioterapéutico va a tener dos fases, una comprende la fase aguda y la proliferativa de enfermedad y una segunda fase que corresponde con la fase crónica. (256)

En la primera fase del tratamiento este va a ir dirigido a disminuir el dolor y la inflamación, mantener la función respiratoria y prevenir la rigidez articular, la atrofia muscular y las deformidades.

En la segunda fase los objetivos son disminuir el dolor, reducir la inflamación si hubiera, prevenir la rigidez, la atrofia muscular, la osteoporosis y las deformidades, aconsejar al paciente sobre higiene postural, economía articular y conseguir que tenga una actitud saludable con realización de ejercicios de manera continuada.


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